Opinión

Tahures, conspiradores y otros pistoleros de ‘playstation’

Siempre hay algo romántico y atractivo en la figura de los ‘fuera de la ley’. El anarquismo peterpanesco vende desde hace siglos y los malos, que suelen salirse con la suya, tienen guardado un lugar de privilegio en el imaginario popular. Si es que triunfan claro. En caso contrario ni brillan, ni destacan, simplemente se confunden con el resto de los mortales. Quizá por este y otros motivos, los especuladores financieros agradecen más que nadie la ensalada de frases hechas y metáforas manidas con las que se les suele calificar en los periódicos, especializados o no.

Pero fuera del halo místico que les conceden los siglos de vagancia y seguidismo de cronistas, como quien escribe esta columna. No hay nada de eso. Estos pistoleros del ordenador y los cuadro macro no llegan, lamentablemente, ni a ser estrellas de la ‘playstation’. Son quizá pálidas réplicas de aquellos amos del universo que retrató Tom Wolfe en los ochenta en ‘La Hoguera de las Vanidades’. Pero ni son Pat Garret ni, mucho menos, Billy The Kid. No nos confundamos, por favor.

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